Luego de su entrada en vigencia en abril de 2023, la ley 21.561 Chile inició un proceso de reducción progresiva que ya comenzó a transformar la jornada laboral en Chile. En estos últimos años, el paso de 45 a 44 horas semanales marcó el primer ajuste concreto y abrió el debate sobre cómo organizar mejor el tiempo de trabajo sin afectar remuneraciones.
¿Qué cambia realmente con este nuevo tramo de la implementación ley 40 horas? ¿Cómo impactará en la gestión interna y en la productividad? Entenderlo es clave para llegar preparados a abril de 2026.
La denominada ley de las 40 horas corresponde a la Ley 21.561, que modifica el artículo 22 del Código del Trabajo, disposición que fija el límite de la jornada ordinaria semanal en Chile. Su objetivo es reducir progresivamente la jornada laboral sin afectar las remuneraciones, dentro de un marco regulado por la normativa vigente.
La legislación laboral chilena estableció una implementación por etapas:
El 26 de abril de 2026 se concreta el segundo tramo de la reducción establecida. Desde esa fecha, la jornada ordinaria semanal no podrá exceder las 42 horas semanales para los trabajadores regidos por el Código del Trabajo.
Este ajuste implica adecuaciones operativas y administrativas tales como:
Para las áreas de Recursos Humanos, este hito representa una etapa relevante dentro del proceso de implementación de la ley.
La implementación ley 40 horas modificará el límite de la jornada ordinaria semanal Chile, pero no alterará otros derechos laborales establecidos en la reforma código del trabajo Chile. Aunque la norma reducirá la jornada de manera progresiva, el cambio jornada laboral abril 2026 no afecta la estructura general de derechos y obligaciones vigentes:
En términos prácticos, la ley 40 horas 2026 reducirá la jornada máxima permitida, pero no redefine los derechos laborales ya establecidos en el Código del Trabajo.
Tiempo despues de la reducción jornada laboral Chile, los datos muestran un escenario de estabilidad. Más allá de las mejoras declaradas en vida personal y productividad, la mayoría de los trabajadores indica que la disminución de horas no alteró significativamente su desempeño ni su carga laboral.
Además, el 60% señala que su empresa ya comenzó la implementación ley 40 horas, lo que confirma que el proceso avanza de manera gradual. Entre quienes han aplicado ajustes, la mayoría optó por reducir solo una hora semanal en una primera etapa, reflejando una transición progresiva antes del paso a la jornada laboral 42 horas en 2026.
La evidencia sugiere que la reducción de 44 a 42 horas puede gestionarse sin disrupciones relevantes, siempre que exista planificación y ajustes operativos adecuados.
Frente al escenario que se aproxima, las áreas de Recursos Humanos pueden adoptar una mirada preventiva y estratégica.
En este escenario, contar con una plataforma como Talana permite centralizar la información, automatizar procesos críticos y acompañar la transición con datos concretos.