La renta de quinta categoría es uno de los principales descuentos en planilla en Perú, y tiene un impacto directo en el sueldo líquido de los trabajadores formales. Se trata de un tema recurrente en las áreas de Recursos Humanos, ya que impacta directamente en la remuneración líquida, la planificación financiera y la relación de confianza entre empresa y trabajador.
Aunque suele percibirse como un descuento automático, el impuesto a la renta en Perú responde a reglas claras, un año fiscal definido y un sistema de cálculo progresivo que vale la pena entender en detalle.
Cuando hablamos de renta de quinta categoría, nos referimos al impuesto a la renta a trabajadores en planilla, es decir, al sueldo y pagos asociados que recibe una persona cuando trabaja bajo relación de dependencia.
De hecho, la Ley del Impuesto a la Renta señala que estos ingresos corresponden al trabajo personal prestado en esa condición, incluyendo sueldos, salarios, gratificaciones, comisiones y otros pagos similares (Art. 34 del Decreto Legislativo N.° 774).
Y como no todo ingreso funciona igual, esta categoría se diferencia de otras fuentes como la renta de capital o los pagos por recibos por honorarios, mientras que la quinta categoría en SUNAT define las reglas para retener correctamente el impuesto y cumplir con la obligación tributaria.
No todo pago recibido por un trabajador está sujeto al impuesto, SUNAT señala que hay conceptos no afectos, como:
Y además, es importante considerar que los aportes a pensiones (AFP/ONP) funcionan como descuentos previsionales, por lo que no se tratan como un ingreso gravado.
Para efectos del cálculo, se consideran los ingresos laborales en planilla que estén afectos al impuesto, ya sean percibidos en dinero o en especie, siempre que correspondan a una remuneración afecta a impuestos. Entre ellos se incluyen:
Estos montos conforman el ingreso anual del trabajador, que es la base fundamental para el cálculo de renta de quinta categoría.
El cálculo de renta de quinta categoría se realiza bajo un sistema de tasas progresivas acumulativas, considerando el total de ingresos proyectados del trabajador durante el año fiscal, es decir, hasta el 31 de diciembre.
El primer paso consiste en estimar el total de ingresos que el trabajador percibirá durante el año, incluyendo sueldos, gratificaciones y otros conceptos afectos. Ese monto corresponde al ingreso anual proyectado.
A ese total se le aplica una deducción legal fija (7 UIT). Si luego de esta deducción existe renta imponible, se calcula el impuesto aplicando la escala correspondiente.
Las tasas se aplican por tramos, no sobre el total del ingreso. Por eso el impuesto aumenta a medida que crece la renta y dos trabajadores con distintos ingresos no tributan de la misma forma.
En paralelo, el trabajador también puede ver reflejados otros descuentos legales en su boleta de pago, como los aportes previsionales, aunque estos no forman parte del cálculo del impuesto en sí.
Una vez estimado el impuesto anual, la empresa determina la retención mensual que se descuenta en planilla. Este monto puede ajustarse durante el año si cambian las condiciones salariales, si el trabajador recibe nuevos ingresos o si existe un cambio de empleador.
La empresa cumple un rol central como agente de retención del Impuesto a la Renta de quinta categoría. En la práctica, esto significa calcular la retención de quinta categoría, aplicarla mes a mes en la planilla y cumplir con la declaración y pago dentro de los plazos establecidos, permitiendo que el trabajador pueda pagar impuestos correctamente sin tener que gestionar el proceso de forma individual.
Y esto no es opcional, porque la Ley del Impuesto a la Renta, en el artículo 71 del Decreto Legislativo N.° 774, establece que toda entidad que pague o acredite rentas de quinta categoría asume formalmente el rol de agente de retención.
Desde RR.HH., esta responsabilidad exige precisión, porque cualquier error en la proyección puede impactar directamente en el sueldo líquido del trabajador y generar ajustes posteriores, además de contingencias frente a la autoridad tributaria.
Comprender cómo funciona la renta de quinta, el impuesto a la renta en Perú y su impacto en el sueldo líquido es clave para una gestión responsable. Cuando RR.HH. explica bien estos conceptos, fortalece la transparencia, reduce fricciones y mejora la experiencia del trabajador, sobre todo en meses donde cambian los montos retenidos por gratificaciones, bonos o ingresos variables, por ejemplo, digitalizar este flujo permite:
En esa lógica, plataformas como Talana ayudan a centralizar la información de remuneraciones, automatizar cálculos y entregar visibilidad tanto a RR.HH. como al trabajador, haciendo que el cumplimiento se vuelva más simple, transparente y escalable.