Hablar de horas extras en la empresa va mucho más allá de una fórmula de pago. Involucra la administración de la jornada de trabajo, el cumplimiento de la normativa laboral y la forma en que las organizaciones gestionan el tiempo que los trabajadores prestan servicios.
Desde Recursos Humanos, entender los tipos de horas de trabajo es clave para gestionar eficazmente la operación, evitar errores en el cálculo de horas extras y asegurar que la gestión de jornada laboral se alinee con la ley y con una planificación sostenible que cuide la productividad, pero también la vida personal de los equipos.
Las horas extras en la jornada laboral corresponden a aquellas que se realizan por sobre la jornada ordinaria pactada en contrato, dando origen a una jornada extraordinaria. Su aplicación está pensada para situaciones puntuales, como cierres operativos o contingencias. Estas horas:
La jornada está regulada por el Código del Trabajo y ha cambiado en los últimos años por la gradualidad de la ley 40 horas en Chile, por lo que la planificación debe considerar ese marco para evitar incumplimientos.
En el caso de la jornada parcial, también puede ocurrir que el trabajador realice horas por sobre lo pactado. Esto suele aparecer en períodos de mayor demanda, reemplazos o cambios operativos, pero debe gestionarse con claridad para evitar errores de clasificación y pago.
Por ejemplo, si el contrato considera 30 horas semanales, cualquier extensión debe quedar respaldada y coherente con la planificación interna, especialmente cuando existen turnos, cambios de dotación o rotación.
En estos casos, lo clave es el orden:
Una correcta gestión del tiempo de trabajo exige distinguir claramente entre horas ordinarias, horas adicionales y horas extraordinarias. Para lograrlo, es clave contar con control de asistencia laboral, respaldado por un registro de asistencia confiable.
El uso de sistemas de control adecuados, más allá de la costumbre del papel o la planilla manual, permite:
Sin control ni registro, la extensión de jornada se vuelve difícil de justificar y administrar. Y aunque todavía hay organizaciones que intentan sostener este seguimiento con mecanismos manuales, como el libro de asistencia o registros equivalentes, lo cierto es que esos formatos suelen quedarse cortos cuando se necesita trazabilidad, consistencia y respaldo ante auditorías o fiscalizaciones.
La trazabilidad marca la diferencia, porque no basta con que una jefatura confirme una extensión de jornada, si el registro no es verificable el control se debilita y se elevan los riesgos. Un buen registro ayuda a responder preguntas como:
Las extensiones de jornada afectan directamente la remuneración y el cumplimiento del ingreso mínimo mensual. Un error en su clasificación puede derivar en pagos incorrectos, reliquidaciones o contingencias laborales.
Además, en ciertos casos y según organización interna, la extensión puede requerir medidas complementarias como descansos compensatorios, por lo que siempre es recomendable dejar criterios claros y respaldo documental, alineado con lo que define la ley y lo que esté establecido en el artículo correspondiente del Código del Trabajo.
Si la empresa quiere ordenar este tema sin caer en caos operativo, estas prácticas suelen marcar la diferencia:
En la práctica, el mayor dolor no es solo registrar la jornada, sino lograr que ese registro se traduzca en pagos correctos, sin ajustes manuales de última hora. Por eso, la gestión del tiempo de trabajo se vuelve realmente eficiente cuando el control de asistencia laboral se conecta con remuneraciones y el registro de asistencia pasa a ser la base del cierre de mes.
Talana resuelve este proceso al integrar el control de asistencia con el módulo de Remuneraciones, permitiendo que las horas trabajadas se transformen en cálculos consistentes y trazables. Con Talana puedes: