Horas extras vs jornada parcial: Cálculo y control
Hablar de horas extras en la empresa va mucho más allá de una fórmula de pago. Involucra la administración de la jornada de trabajo, el cumplimiento de la normativa laboral y la forma en que las organizaciones gestionan el tiempo que los trabajadores prestan servicios.
Desde Recursos Humanos, entender los tipos de horas de trabajo es clave para gestionar eficazmente la operación, evitar errores en el cálculo de horas extras y asegurar que la gestión de jornada laboral se alinee con la ley y con una planificación sostenible que cuide la productividad, pero también la vida personal de los equipos.
¿Qué son las horas extras y cuándo se aplican?
Las horas extras en la jornada laboral corresponden a aquellas que se realizan por sobre la jornada ordinaria pactada en contrato, dando origen a una jornada extraordinaria. Su aplicación está pensada para situaciones puntuales, como cierres operativos o contingencias. Estas horas:
- Tienen un máximo legal de 2 horas diarias establecidas por ley.
- Deben pagarse con un recargo del 50% sobre el valor de la hora normal.
- No deberían transformarse en una práctica permanente, ya que un uso excesivo puede afectar el descanso y aumentar el desgaste del trabajador.
La jornada está regulada por el Código del Trabajo y ha cambiado en los últimos años por la gradualidad de la ley 40 horas en Chile, por lo que la planificación debe considerar ese marco para evitar incumplimientos.
¿Qué pasa cuando un trabajador con jornada parcial trabaja horas adicionales?
En el caso de la jornada parcial, también puede ocurrir que el trabajador realice horas por sobre lo pactado. Esto suele aparecer en períodos de mayor demanda, reemplazos o cambios operativos, pero debe gestionarse con claridad para evitar errores de clasificación y pago.
Por ejemplo, si el contrato considera 30 horas semanales, cualquier extensión debe quedar respaldada y coherente con la planificación interna, especialmente cuando existen turnos, cambios de dotación o rotación.
En estos casos, lo clave es el orden:
- Registrar adecuadamente la jornada diaria.
- Evitar extensiones repetidas sin sustento.
- Definir criterios internos para distribuir jornadas semanales sin perder control.
Gestión del tiempo de trabajo y control de asistencia
Una correcta gestión del tiempo de trabajo exige distinguir claramente entre horas ordinarias, horas adicionales y horas extraordinarias. Para lograrlo, es clave contar con control de asistencia laboral, respaldado por un registro de asistencia confiable.
El uso de sistemas de control adecuados, más allá de la costumbre del papel o la planilla manual, permite:
- Asegurar trazabilidad de las horas trabajadas mediante control de asistencia.
- Respaldar el cálculo de horas extras y su asignación adecuada en los salarios.
- Facilitar la fiscalización y el cumplimiento de la normativa vigente.
Sin control ni registro, la extensión de jornada se vuelve difícil de justificar y administrar. Y aunque todavía hay organizaciones que intentan sostener este seguimiento con mecanismos manuales, como el libro de asistencia o registros equivalentes, lo cierto es que esos formatos suelen quedarse cortos cuando se necesita trazabilidad, consistencia y respaldo ante auditorías o fiscalizaciones.
Por qué el registro importa más de lo que parece
La trazabilidad marca la diferencia, porque no basta con que una jefatura confirme una extensión de jornada, si el registro no es verificable el control se debilita y se elevan los riesgos. Un buen registro ayuda a responder preguntas como:
- ¿Cuánto tiempo adicional trabajó realmente la persona?
- ¿Fue dentro de la jornada laboral ordinaria o corresponde a jornada extraordinaria?
- ¿Fue excepcional o repetido?
- ¿Hay coherencia con el contrato y los tipos de jornadas laborales definidos?
Impacto en remuneraciones y cumplimiento
Las extensiones de jornada afectan directamente la remuneración y el cumplimiento del ingreso mínimo mensual. Un error en su clasificación puede derivar en pagos incorrectos, reliquidaciones o contingencias laborales.
Además, en ciertos casos y según organización interna, la extensión puede requerir medidas complementarias como descansos compensatorios, por lo que siempre es recomendable dejar criterios claros y respaldo documental, alineado con lo que define la ley y lo que esté establecido en el artículo correspondiente del Código del Trabajo.
Buenas prácticas para RR.HH.
Si la empresa quiere ordenar este tema sin caer en caos operativo, estas prácticas suelen marcar la diferencia:
- Establecer criterios claros: definir cuándo corresponde usar horas extras y bajo qué límites.
- Formalizar autorización: evitar que sea ambiguo o “a criterio del momento”.
- Evitar que se normalicen: si ocurren siempre en las mismas áreas, el problema es planificación.
- Monitorear con datos: identificar patrones y sobrecarga.
- Apoyarse en sistemas: consolidar información con sistemas integrados y trazables.
Gestión del tiempo de trabajo y control de asistencia
En la práctica, el mayor dolor no es solo registrar la jornada, sino lograr que ese registro se traduzca en pagos correctos, sin ajustes manuales de última hora. Por eso, la gestión del tiempo de trabajo se vuelve realmente eficiente cuando el control de asistencia laboral se conecta con remuneraciones y el registro de asistencia pasa a ser la base del cierre de mes.
Talana resuelve este proceso al integrar el control de asistencia con el módulo de Remuneraciones, permitiendo que las horas trabajadas se transformen en cálculos consistentes y trazables. Con Talana puedes:
- Centralizar el registro de asistencia con respaldo auditable.
- Diferenciar jornada ordinaria y jornada extraordinaria para evitar errores.
- Automatizar el cálculo de horas extras y sus recargos en la liquidación.
- Conectar asistencia y remuneraciones para cerrar el mes con más orden y cumplimiento.
- Generar reportes para fiscalización y trazabilidad del proceso.
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