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Programa de pausas activas según tipo de jornada

Óscar Esquivel
Óscar Esquivel

En los últimos años, las pausas activas laborales se volvieron esenciales para cuidar la salud, acompañar el ritmo y adaptarse a jornadas cada vez más diversas.

En un contexto donde el bienestar laboral en Perú gana relevancia, comprender su impacto en energía, productividad y salud puede transformar la forma en que una empresa se organiza. Sigue leyendo para descubrir cómo llevarlas a la práctica de forma efectiva.


Por qué un programa de pausas activas es clave para la salud laboral

Un programa de pausas activas incorpora momentos breves de movilidad, estiramientos y respiración dentro de la jornada para aliviar tensiones físicas y mentales. Su propósito es acompañar el ritmo de trabajo sin interrumpirlo y ayudar a las personas a recuperar energía y prevenir molestias asociadas al sedentarismo.

La Organización Mundial de la Salud y la OIT señalan que la inactividad prolongada y la falta de ergonomía aumentan el riesgo de molestias musculoesqueléticas y otros efectos que afectan el bienestar laboral. Cuando estas tensiones se acumulan, el desempeño disminuye y la calidad de vida también se ve afectada, sobre todo en jornadas extensas o en tareas repetitivas.

En este contexto, los beneficios de las pausas activas se hacen más visibles, ya que ayudan a reducir el estrés diario, mejorar el ánimo y oxigenar el cuerpo. Con movimientos simples se libera carga, se relajan zonas sobreexigidas y se mantiene un rendimiento más estable.

 

Diferencias según tipo de jornada laboral

Una pausa activa no funciona igual en cada tipo de jornada, porque las necesidades cambian según el lugar, el ritmo y las condiciones en que se trabaja. Para que realmente aporte, es importante considerar cómo varía la rutina en cada modalidad, sobre todo en jornadas extensas o en roles operativos donde la carga física o cognitiva suele ser mayor:

 

  1. En jornadas presenciales la estructura diaria es más clara, hay horarios definidos y puestos de trabajo son estables, lo que facilita implementar estiramientos guiados o actividades breves que mejoran el ambiente laboral y previenen molestias. En el caso de trabajadores operativos, estas pausas ayudan a aliviar tensiones acumuladas y a mantener un ritmo más sostenible durante el día.
  2. En teletrabajo influyen factores como la ergonomía del hogar, la dispersión geográfica y la autonomía. Aquí las pausas activas necesitan mayor flexibilidad y recordatorios que acompañen sin interrumpir. Esto resulta clave en jornadas extensas frente a pantallas, donde breves momentos de movilidad marcan diferencias en energía y concentración.
  3. En modelos híbridos el desafío está en que la experiencia sea coherente entre quienes alternan oficina y hogar. Las actividades deben sentirse equivalentes y mantener el sentido de comunidad, permitiendo que estas pausas se integren con naturalidad en el trabajo híbrido sin importar desde dónde se conecte cada persona.

Imagen con fondo morado claro y el texto “Evalúa el desempeño de tu equipo fácilmente”. A la derecha se muestra una interfaz de evaluación con pestañas de objetivos y competencias, y un botón negro con el texto “Quiero saber más

 

Cómo diseñar un programa de pausas activas

Generar un programa de pausas activas exige constancia y ejercicios para pausas activas que se adapten a cada jornada:

Pausas activas presenciales

La regularidad sostiene cualquier estrategia presencial y para que resulte efectiva las pausas deben sentirse parte de la cultura organizacional, ya que los ejercicios físicos breves disminuyen el estrés, previenen problemas de salud y aportan al rendimiento laboral sin interrumpir la dinámica. Rutinas centradas en movilidad articular, respiración o estiramientos suaves ayudan a liberar tensión acumulada y a mantener una postura saludable.

Ejercicios tan simples como rotación de cuello, apertura de pecho o estiramiento de muñecas previenen molestias habituales, desde rigidez cervical hasta hormigueo en las manos. También sirven las pausas visuales, especialmente para quienes pasan gran parte del día frente a una pantalla, y para consolidar el hábito funcionan bien actividades grupales cortas como un bloque de movilidad al comenzar la mañana o unos minutos de respiración guiada después del almuerzo.

Ejemplos:

  1. Tres minutos de movilidad de hombros y columna antes de iniciar la jornada.
  2. Estiramientos de antebrazos y manos cada dos horas en equipos operativos.
  3. Pausa visual: mirar un objeto a unos 6 metros durante 20 segundos cada 20 minutos.

 

Pausas activas en teletrabajo

En trabajo remoto la autonomía pesa más, calendarios digitales, recordatorios automáticos y videos cortos permiten mantener constancia incluso en jornadas con alta carga. Además, orientaciones sobre ergonomía, iluminación y postura ayudan a evitar dolores lumbares o tensiones propias de estaciones improvisadas en casa. Estas medidas no solo reducen molestias, también fortalecen el desarrollo profesional porque entregan herramientas de autocuidado adaptadas al hogar.

En contextos donde la interacción suele ser baja, sesiones breves pueden aportar un espacio de conexión humana. La idea es mantener rutinas simples y accesibles, para que la persona no sienta la pausa como interrupción, sino como un respiro natural que mejora el rendimiento.

Ejemplos:

  1. Videos de dos minutos con movilidad de columna torácica para romper la postura fija.
  2. Recordatorios automáticos para activar pausas activas en jornadas extensas.
  3. Micro sesiones de respiración guiada antes de reuniones complejas.

 

Pausas activas en jornadas mixtas

En modelos híbridos importa que la experiencia sea equivalente para todos y para lograrlo sirve combinar un calendario institucional con recursos digitales que permitan realizar la pausa donde esté cada trabajador sin perder cohesión. También ayudan mecanismos de medición simples, como check-ins voluntarios que orienten ajustes sin presionar. Esta mirada flexible reconoce que las pausas cumplen un rol preventivo y también social, algo clave para equipos que alternan oficina y hogar.

Las pausas activas para trabajadores operativos necesitan un enfoque específico y secuencias como movilidad de hombros, estiramientos funcionales de piernas o ejercicios breves para descargar la zona lumbar ayudan a reducir el desgaste físico propio de labores de mayor exigencia.

Ejemplos:

  1. Rutinas de movilidad de cinco minutos al comenzar cada turno.
  2. Estiramientos funcionales para piernas y espalda tras tareas repetitivas.
  3.  Pausas breves para jornadas extensas que ayuden a recuperar energía antes de continuar la actividad.

 

Rol de RR.HH. en la adopción y mejora continua

Un programa sostenible evoluciona con la organización. RR.HH. debe evaluar su impacto, levantar feedback y actualizar las rutinas según el tipo de jornada laboral y las necesidades emergentes.

Cuando el liderazgo promueve las pausas activas, la participación mejora y se refuerza una cultura organizacional más consciente del bienestar. Para fortalecer esta adopción, RR.HH. puede impulsar acciones como:

  1. Monitorear participación y ajustar la frecuencia según la carga laboral.
  2. Incorporar capacitaciones en ergonomía laboral y pausas activas para reforzar buenas prácticas.
  3. Ofrecer talleres de salud física y mental junto con iniciativas de autocuidado según las necesidades de cada equipo.
  4. Integrar las pausas activas en inducciones o entrenamientos internos para consolidar el hábito.
  5. Difundir recursos simples para que cada área pueda activar sus rutinas con autonomía.

 

Imagen con fondo morado y el texto “Apoya a tu equipo a conseguir las competencias que necesitan estén donde estén”. Debajo, un botón negro con la frase “Quiero saber más”.